La comida: más importante de lo que quieres admitir
Oye, seré honesta: hay parejas que dicen que la comida no es lo más importante de su boda y que lo que cuenta es el ambiente y la gente. Y sí, es verdad. Pero también es verdad que si la comida es mala, los invitados lo comentan durante meses. Y si es buena, también. La comida del banquete tiene más peso del que cualquier novia quiere reconocer.
No hace falta ser un restaurante con estrella. Hace falta que sea rica, que llegue a tiempo y que haya suficiente.
Los tipos de servicio más habituales
Antes de elegir los platos, hay que elegir el formato de servicio. Los más comunes en España:
- Menú de carta fija: todos comen lo mismo. Es el más habitual, el más eficiente y el que mejor controla el presupuesto. El contra es que no todo el mundo tiene los mismos gustos.
- Menú con elección: los invitados eligen entre dos o tres opciones por plato. Más personalizado, pero requiere un sistema de gestión de pedidos que no siempre es fácil de coordinar.
- Menú degustación: varios platos pequeños que van llegando. Muy elegante, muy de moda, pero puede ser caro y la gente mayor a veces lo encuentra raro.
- Buffet: los invitados se sirven solos. Más informal, perfecto para bodas íntimas o de estilo rústico. Permite más variedad y suele gustar a casi todo el mundo.
Cuántos platos son suficientes
La estructura clásica española de boda es: cóctel de bienvenida con canapés, entrante, pescado o carne (o los dos), postre y tarta nupcial. A eso hay que sumar café y copa.
La tendencia actual va hacia menús algo más cortos pero con mejor calidad en cada plato. Nadie necesita comer durante cuatro horas seguidas. Un menú de tres platos bien ejecutado supera a cinco platos mediocres.
Lo del cóctel es importante: si los invitados van a esperar mientras hacéis fotos, el cóctel tiene que ser generoso. Un cóctel escaso pone a la gente de mal humor antes incluso de sentarse a la mesa.
Las alergias e intolerancias: no las ignores
Esto es algo que muchas parejas gestionan mal por incomodidad o por no saber cómo preguntarlo. Pero es esencial.
La forma más práctica es incluir en la invitación — o en vuestra página web de boda — una forma de que los invitados os comuniquen cualquier restricción alimentaria. Así el caterer puede preparar alternativas con tiempo y sin improvisar el día antes.
Las más habituales que te vas a encontrar: celiaquía (gluten), intolerancia a la lactosa, alergia a los frutos secos, vegetarianos, veganos. Y cada vez hay más variantes. No asumas que todos tus invitados comen de todo.
El presupuesto: la conversación incómoda
El menú es uno de los mayores gastos de una boda y hay una trampa clásica: te enseñan el menú básico, está bien, y luego vas añadiendo cosas — mejora el vino, añade un plato, incluye el postre especial — y cuando te das cuenta el precio ha subido un 40%. Pide siempre el precio final cerrado con todo incluido antes de firmar nada.
El precio por persona en España varía mucho según la zona y el tipo de establecimiento, pero es habitual que el banquete represente el 40-50% del presupuesto total de la boda. Saber eso de antemano ayuda a ajustar expectativas.
La prueba de menú: no te la saltes
La mayoría de caterers y fincas ofrecen una degustación previa. Ir a la prueba de menú es uno de los momentos más agradables de la planificación — y también de los más útiles. Es tu oportunidad de cambiar un plato que no te convence, ajustar salsas, pedir que el pescado no esté tan hecho. Aprovéchala.
Y ya que estás organizando todo esto, no olvides tener vuestra web de boda lista antes de mandar las invitaciones formales. En weddingszone.com podéis incluir el horario del banquete para que los invitados sepan exactamente a qué hora empezamos a comer — y así no llegan con el estómago vacío a las seis de la tarde pensando que ya van tarde.