El problema con las fotos de boda genéricas
Entra en Instagram y busca «fotos boda». Las primeras cincuenta imágenes que ves tienen algo en común: podrían ser de cualquier boda. Los novios mirando al horizonte, el ramo lanzado al aire, el beso ante el altar. Son bonitas, sí. Pero no dicen nada sobre las personas que hay detrás.
No digo que estén mal. Digo que si quieres que las fotos de tu boda te emocionen dentro de veinte años, hace falta algo más que las tomas de catálogo.
Antes de hablar de ideas, elige bien el fotógrafo
Esto es lo más importante y sin embargo mucha gente lo hace al revés: primero mira el precio y luego el estilo. Error.
El fotógrafo de boda es la persona que va a estar contigo más horas que nadie ese día. Su presencia, su forma de relacionarse con vosotros, su capacidad de anticiparse a los momentos... todo eso importa tanto como la técnica. Antes de contratar a alguien, queda con él o ella para tomar un café. Si te incomoda o sientes que no conectáis, otro fotógrafo aunque sea más caro.
Y mira su trabajo completo, no solo las mejores fotos de su Instagram. Pídele ver reportajes enteros de bodas reales para ver cómo narra el día de principio a fin.
Ideas para fotos que salen solas
Las mejores fotos de boda suelen ser las que no están planificadas, pero hay cosas que puedes hacer para facilitar que ocurran:
- Deja que el fotógrafo llegue antes de que te vistas: los momentos de preparación — la madre abrochando el vestido, las amigas riéndose de los nervios — son algunas de las fotos más emotivas de todo el día
- Planifica un momento a solas con tu pareja antes de la ceremonia: muchas parejas hacen el «first look», que es verse antes del altar. No es para todo el mundo, pero si lo hacéis, ese momento puede dar algunas de las mejores fotos del día
- Deja que el fotógrafo documente a los invitados: las caras de las abuelas, los niños correteando, los amigos llorando durante el discurso... esas fotos son irreemplazables
- No pongas todos los huevos en la sesión de fotos de pareja: la sesión de media hora entre el cóctel y el banquete está muy bien, pero no te obsesiones con conseguir la foto perfecta. Los mejores momentos son los que ocurren solos
Localizaciones que marcan la diferencia
Si la finca o el lugar de la boda tiene rincones especiales, comunicaselos al fotógrafo con antelación. Un pasillo de árboles, una escalera antigua, una ventana con buena luz... Él sabrá cómo aprovecharlos si los conoce antes.
Y si tenéis pensada una sesión de preboda, usadla para conoceros con el fotógrafo en un ambiente más relajado. Hay parejas que sienten que la preboda les da seguridad delante de la cámara para el día de la boda. Vale muchísimo.
Lo que la mayoría olvida fotografiar
Los detalles. La decoración que tardasteis semanas en preparar, el menú impreso, los ramos, los zapatos, los anillos antes de ponérselos. Si no hay nadie encargado de documentar esos detalles antes de que empiece el movimiento, se pierden para siempre.
Habla con tu fotógrafo sobre esto explícitamente. Es algo que los buenos fotógrafos hacen de forma natural, pero que vale la pena mencionar.
Las fotos del después
Muchas parejas hacen una sesión de fotos al día siguiente de la boda — o semanas después — con el vestido y el traje. Con más calma, sin el estrés del día, a veces en localizaciones que no habrían sido posibles durante la boda. Si tenéis esa opción, os la recomiendo sin dudarlo.
Y cuando tengáis las fotos, mostrádselas a vuestros invitados. Si tenéis vuestra web de boda activa en weddingszone.com, es el lugar perfecto para compartirlas.